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Archivo mensual: abril 2007

Marion, Willie, Elsa…

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Tuve un amigo que hacia el final de la carrera, allá por el final de los años 80, tenía dos simpáticas perritas. Desconozco su raza, no soy entendido en este tema; pero si recuerdo perfectamente sus nombres. Eran Marion y Willie. Mi amigo era un fan empedernido de las películas de Indiana Jones. Cuando en 1989, llegó la última (hasta ahora) de la saga, no lo dudó. Se agenció una nueva perrita, y la llamó Elsa.

Para quien no lo haya adivinado todavía, Marion, Willie y Elsa eran los nombres de los personajes femeninos que acompañaban a nuestro arqueólogo favorito en sus aventuras por todo el mundo.

Es un hecho absoluto. No hay aventurero cinematográfico que se precie que no se vea acompañado de una bella mujer en un momento u otro del filme, cuando no es en régimen de coprotagonismo, ayudándole en sus peripecias, cuando no aumentando sus quebrantos y peligros.

Las compañeras de los aventureros son una especie de lo más diversa. En general, podemos asegurar que son guapas, de bastante a muy guapas. En los modelos clásicos de aventureros, solían ser aristocráticas y elegantes. No hay más que recordar a Deborah Kerr como Princesa Flavia en la estupenda The Prisoner of Zenda. Con el tiempo, las chicas de los aventureros se volvieron más carnales y sexuales, siendo el prototipo las chicas-bond. Pero en algunas ocasiones también adquirieron más autonomía, capacidad de pensar por sí mismas, dejando de ser progresivamente los floreros de las películas de aventuras.

Indudablemente, en esta tendencia tenemos a Karen Allen como Marion en Raiders of the Lost Ark. Dura, descarada, mal hablada, resistente al alcohol, aunque no puede resistir a los encantos de Indiana, establece sus propias reglas y es capaz por sí misma de generar sus propios problemas… y los de Jones. Indudablemente, es mi favorita entre las chicas de la saga.

Marion, la más aguerrida de las compañeras de Indiana Jones.

Muy distinta era Kate Capshaw como Willie en Indiana Jones and the Temple of Doom. Una cabeza de chorlito que piensa fundamentalmente en su aspecto, en joyas, o en encontrar al marido ideal… es decir, rico. Pocas veces sirve de ayuda a nuestro héroe, tiene una notable tendencia a la histeria, y sus gritos son capaces de enervar al espectador más impasible. No me resulta tan simpática como la anterior, aunque es más vistosa. Eso sí, su entrada en el filme interpretando en chino mandarín el Anything Goes de Cole Porter en el Club Obi Wan de Shanghai es absolutamente inolvidable.

Willie haciendo lo suyo,... gritar.

Finalmente, el miembro más triste del trío. Alison Doody interpretó a la alemana Elsa en Indiana Jones and the Last Crusade. Lo malo es que es el único personaje femenino central de la saga que hace de “mala”; de fría y calculadora nazi, tras los descubrimientos arqueológico del Doctor Jones,… padre o hijo. Es una pena que la fría elegancia de la bella actriz irlandesa se vea “recompensada” por un final prematuro. Indudablemente la más bella de las compañeras de aventuras del intrépido profesor universitario. Esta actriz fue también en 1984 chica-bond en A View to Kill, interpretando a Jenny Flex (cómo me divierten los nombres de las chicas-bond). Asimismo, interpretó a la “chica” de otro aventurero, Allan Quatermain, en una enésima versión (no necesariamente la mejor) de King Solomon’s Mines. Parece que hay un patrón en la carrera de la actriz.

La guapa, fría y traicionera Elsa en los canales de Venecia.

Como veis, el segundo artículo de esta serie quizá no tiene el glamour del primero. Pero también es un ejemplo de que no sólo dedicaremos tiempo y espacio a las grandes de la pantalla. Todas las actrices tendrán su oportunidad,… siempre que nos hayan hecho soñar en la oscuridad de la sala de cine. Y sólo nos queda esperar para ver quién será la cuarta compañera de aventuras de Indiana… ¿Cate Blanchett? ¿Tal vez Karen Allen de nuevo?

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Vivien Leigh, una dama de la tragedia

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Tres son las películas que marcan mis referencias de esta actriz británica tan especial:

Gone with the wind (1939).
Waterloo Bridge (1940).
A streecar named desire (1951).

No fue la actriz más prolífica, sus trayectoria y sus trabajos se vieron marcados por otras tragedias, las de su vida personal. Por otra parte, no fue simplemente una estrella del cine, ya que le dedicó una notable parte de su vida profesional al teatro. Su origen británico le dio esa calidad y esa patina especial de la que carecen los actores y las actrices norteamericanos. También marcó esa trayectoria su relación, primero adúltera y después matrimonial, con el también británico y celebrado Sir Lawrence Olivier.

La película que le dio el glamour de Hollywood y el reconocimiento mundial fue, sin duda alguna, Gone with the wind. Vista por muchos como un drama romántico con el trasfondo épico de la Guerra Civil norteamericana, admite otras lecturas, especialmente cuando uno se ilumina con la lectura de la novela en la que se basa, la obra homónima de la georgiana Margaret Mitchell. Entonces descubrimos que la obra básicamente trata de las tragedias, múltiples que van asolando la vida del personaje femenino que dio gloria a la actriz, esa sureña de origen irlandés, arquetipo de una época y un lugar que fue Katie Scarlett O’Hara. Amores no correspondidos, la guerra, el hambre, hijos no deseados, hijos que se le mueren, la superviviencia en una época de valores que se derrumban mientras rigen las rígidas normas de la cerrada buena sociedad sureña. La obra en su conjunto, tanto la literaria como la fílmica, constituye un fresco impresionante de una década que marcó históricamente a una sociedad y a un pueblo.

Como Scarlett O'Hara, en Lo que el viento se llevó.

Si en Gone with the wind, la tragedia o el drama alcanzaban las dimensiones épica de los grandes estudios de Hollywood, en Waterloo Bridge, el tono es muy distinto. Película del período de guerra, Vivien Leigh vuelve a componer un personaje de caracter trágico, esa bailarina que, cuando cree que ha encontrado la felicidad, todo se confabula para llevar a la desgracia y al derrumbe social y personal.

La desdichada protagonista de El puente de Waterloo.

La celebrada A streetcar named desire entronca directamente con la tragedia clásica, en la que los personajes están abocados por el destino a cumplir como titiriteros el papel que los dioses les han otorgado. En un papel alejado del glamour, la Leigh nos muestra la cantidad de arte interpretativo que llevaba dentro de sí.

Blanche DuBois, en Un tranvía llamado deseo

De momento, terminaremos aquí. Como homenaje esta inmensa actriz, que supo componer uno de los iconos de la cultura cinematográfica del siglo XX, pero que tenía mucho más dentro de sí. Es el comienzo de la andadura de esta bitácora, cuyo nombre la homenajea. Tal vez en otra ocasión hablemos de sus otras tragedias, las personales. Pero de momento, la recordaremos como una de las grandes del Séptimo Arte que fue.

Bienvenidos a las memorias de Escarlata Ojara

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Este es el artículo inicial de la bitácora “Las memorias de Escarlata Ojara“. Esta será una bitácora dedicada al cine, y más concretamente a las actrices de cine. La declaración de intenciones la puedes encontrar en el apartado “Acerca de mí“. Los aspectos legales sobre el derecho de utilización y copia de los contenidos los puedes encontrar en el apartado “Aspectos legales“.

Scarlett O'Hara, o Escarlata O'Hara como le llamó el doblaje franquista, o Escarlata Ojara como tradicionalmente sonó el nombre del personaje a quien se homenajea principalmente en este blog.

Soy nuevo en WordPress.com, por lo que tardaré todavía en ir refinando el aspecto final de la bitácora. Pero todo se andará. En cualquier caso, espero que os guste, y no dudéis en hacerme llegar vuestros comentarios.