Canal RSS

Vivien Leigh, una dama de la tragedia

Publicado en

Tres son las películas que marcan mis referencias de esta actriz británica tan especial:

Gone with the wind (1939).
Waterloo Bridge (1940).
A streecar named desire (1951).

No fue la actriz más prolífica, sus trayectoria y sus trabajos se vieron marcados por otras tragedias, las de su vida personal. Por otra parte, no fue simplemente una estrella del cine, ya que le dedicó una notable parte de su vida profesional al teatro. Su origen británico le dio esa calidad y esa patina especial de la que carecen los actores y las actrices norteamericanos. También marcó esa trayectoria su relación, primero adúltera y después matrimonial, con el también británico y celebrado Sir Lawrence Olivier.

La película que le dio el glamour de Hollywood y el reconocimiento mundial fue, sin duda alguna, Gone with the wind. Vista por muchos como un drama romántico con el trasfondo épico de la Guerra Civil norteamericana, admite otras lecturas, especialmente cuando uno se ilumina con la lectura de la novela en la que se basa, la obra homónima de la georgiana Margaret Mitchell. Entonces descubrimos que la obra básicamente trata de las tragedias, múltiples que van asolando la vida del personaje femenino que dio gloria a la actriz, esa sureña de origen irlandés, arquetipo de una época y un lugar que fue Katie Scarlett O’Hara. Amores no correspondidos, la guerra, el hambre, hijos no deseados, hijos que se le mueren, la superviviencia en una época de valores que se derrumban mientras rigen las rígidas normas de la cerrada buena sociedad sureña. La obra en su conjunto, tanto la literaria como la fílmica, constituye un fresco impresionante de una década que marcó históricamente a una sociedad y a un pueblo.

Como Scarlett O'Hara, en Lo que el viento se llevó.

Si en Gone with the wind, la tragedia o el drama alcanzaban las dimensiones épica de los grandes estudios de Hollywood, en Waterloo Bridge, el tono es muy distinto. Película del período de guerra, Vivien Leigh vuelve a componer un personaje de caracter trágico, esa bailarina que, cuando cree que ha encontrado la felicidad, todo se confabula para llevar a la desgracia y al derrumbe social y personal.

La desdichada protagonista de El puente de Waterloo.

La celebrada A streetcar named desire entronca directamente con la tragedia clásica, en la que los personajes están abocados por el destino a cumplir como titiriteros el papel que los dioses les han otorgado. En un papel alejado del glamour, la Leigh nos muestra la cantidad de arte interpretativo que llevaba dentro de sí.

Blanche DuBois, en Un tranvía llamado deseo

De momento, terminaremos aquí. Como homenaje esta inmensa actriz, que supo componer uno de los iconos de la cultura cinematográfica del siglo XX, pero que tenía mucho más dentro de sí. Es el comienzo de la andadura de esta bitácora, cuyo nombre la homenajea. Tal vez en otra ocasión hablemos de sus otras tragedias, las personales. Pero de momento, la recordaremos como una de las grandes del Séptimo Arte que fue.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: