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Tres, sólo tres interpretaciones le he visto… y cómo me gusta Carey Mulligan

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A decir verdad, en el momento de escribir esta entrada, es una actriz todavía muy joven. Aún le faltan unos días para cumplir los 26 años. Sin embargo, Carey Mulligan ya ha causado impacto en el mundo del cine. Por dos motivos. Por la solidez de sus interpretaciones, y por el encanto físico y personal que irradia. Tiene todo lo necesario para haber arrasado en cualquier otra época. Pero esta que vivimos… no es como antes. Y a lo mejor eso también es bueno. En cualquier caso, a mí me parece una de las actrices jóvenes más interesantes de la actualidad.

Mi primer conocimiento de sus capacidades vienen de la televisión. Sí. Porque hay países en el mundo donde ser actor o actriz de televisión no es sinónimo de mediocridad. Y fue en el que es considerado por muchos, incluido yo mismo, el mejor episodio de Doctor Who desde que se renovó esta franquicia televisiva en 2005. El episodio titulado Blink. Una historia en el que el protagonista y acompañantes tenían muy poca presencia. Un episodio de transición pensado para rellenar mientras el reparto habitual rodaba otros capítulos más complejos e importantes en el arco argumental de la serie.

Los malos de ese episodio, los ángeles llorones (weeping angels), han disfrutado de otras oportunidades en la serie, convirtiéndose en unos de los malos favoritos del personal. Pero nunca hemos disfrutado de nuevo de la presencia de la encantadora Sally Sparrow.

Carey Mulligan, como Sally Sparrow, presentaba el equilibro perfecto entre la fragilidad de su aspecto adolescente y la determinación con que se enfrenta a los peligros propios del universo del Doctor.

Además, la buena de Sally tiene que enfrentarse a unos de los malos más conseguidos y aterradores de la franquicia; el episodio, más que de ciencia ficción, se puede considerar de terror y suspense, y tiene un guion magnífico, una obra maestra del aprovechamiento de las paradojas del viaje en el tiempo.

Tras alguna aparición en el cine en la que pasó desapercibida, por ser papeles secundarios, llegó su gran oportunidad al obtener el papel protagonista de An Education (Una educación). La dinámica, vivaz y romántica adolescente que es seducida por un caradura mucho mayor que ella, y que debe aprender por las malas determinadas lecciones de la vida fue un hallazgo para todos los amantes del cine. Le supuso una candidatura al óscar, y una lluvia de oportunidades que todos esperamos que sepa aprovechar.

Jenni, la adolescente perfecta, buena hija, estudiosa, bien integrada en el medio escolar,... pero con pajaritos románticos en la cabeza que le llevarán a complicarse la vida.

Se comparó a la actriz con Audrey Hepburn en este filme; la juventud, el físico delicado, y su transformación de chica corriente en joven sofisticada y hermosa, hicieron inevitables las comparaciones. Sin embargo, yo las veo como dos actrices con caracteres y capacidades distintas. Y en ambos casos, positivas.

Sin embargo, donde a mí particularmente me cautivo y me conmovió fue interpretando el papel de Kathy H. en la adaptación cinematográfica de la novela de Kazuo Ishiguro, Never Let Me Go (Nunca me abandones). En una historia que se desarrolla en una sociedad distópica, donde los “donantes” no se consideran siquiera como seres humanos, la actriz compone un personaje lleno de humanidad, de sensibilidad y de atractivo. Se come literalmente al resto del reparto, donde encontramos nombres mucho más consagrados. Y aunque la película no ha alcanzado una gran repercusión mediática, ni ha atraído tampoco en demasía a público y crítica, merece la pena verse sólo por verla actuar a ella.

La capacidad de amar y de empatizar de Kathy H. llega al público gracias a la más que notable interpretación de Carey Mulligan en este complejo papel, en una compleja historia.

La genuina sensación de indefensión, de desamparo, cuando los dos 'donantes' enamorados alcanzan la total comprensión de lo que son y representan en la sociedad enferma en la que viven, es capaz de conmover el ánimo más curtido.

A partir de aquí sólo nos queda esperar. Esperar a que los buenos papeles le sigan persiguiendo. Y poder disfrutar de esta excelente actriz británica durante muchos, muchos años. Seguro que sí.

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Juliette, el chic de lo francés

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Hace un par de días estaba cenando con unos amigos, cuando surgió a conversación el fallecimiento de Elizabeth Taylor. Y de ahí derivó la conversación a hablar sobre actrices guapas, realmente guapas. Con una sensación. Que hoy en día hay muchas actrices a las que se les puede llamar guapas, pero ninguna te deja la impresión de las de antaño. No sabíamos definir muy bien porqué. O hasta que punto era una sensación subjetiva, etérea y difícil de definir. En un momento dado, alguien comentó algo así como… “bueno, están las francesas; las actrices francesas siempre son muy guapas”.

Creo que podría dedicar una entrada monográfica a las actrices francesas. Por lo menos de una determinada época. O incluso hacer una serie. Pero de momento me contentaré con hablar de aquella que más nos ha gustado siempre. Que más capacidad ha tenido para enamorarnos. Con quien más hemos sentido en la pantalla del cine. Aunque objetivamente se pudiera decir que hay otras más guapas. Que todo es cuestión de gustos. Me refiero a Juliette Binoche.

Tereza, una joven enamorada checa utiliza una cámara de fotos para inmortalizar los acontecimientos del a primavera del 68, y otros relacionados con su vida sentimental, en La insoportable levedad del ser.

Mis primeros recuerdos de la actriz son del estreno en España de la adaptación de la novela de Milan Kundera, La insoportable levedad del ser. Una película sobre la que no hay unanimidad en su apreciación, pero que a mí siempre me ha gustado. Especialmente porque nos dio a descubrir a un trío protagonista muy interesante. De Lena Olin tal vez hable más adelante. Porque siempre me ha parecido también una mujer y una actriz muy interesante, que ha coincidido con Binoche en más de una ocasión.

Pero si ya en aquella película nos abrumó el aspecto frágil de aquella bella joven de veintipocos años, creo que su película de juventud que acabó de definirla y convertirla en un icono de una forma de ser y actuar en el cine europeo fue Les amants du Pont-Neuf (Los amantes del Puente Nuevo). El retrato de la joven pintora sin techo que se refugia en las obras de rehabilitación del más viejo puente de París, a pesar de su nombre, maltratada por el amor y por la naturaleza, y que acabará viviendo una bella historia de amor con otro vagabundo de las calles parisinas es uno de los papeles más destacados del cine de la época.

La joven Michelle llega a un acuerdo de convivencia con el gruñón de Hans para compartir los espacios del Pont-Neuf, sobre el Sena.

Poco a poco, llegó la fama internacional y las oportunidades de campanillas para la radiante y natural belleza de esta actriz nacida en la capital gala en 1964. Y probablemente fue su interpretación en la primera parte de la trilogía de los colores de Kieslowski, Trois couleurs: Bleu (Tres colores: Azul), la que la lanzó definitivamente al estrellato. No es mi película favorita de la trilogía, pero hay una cierta unanimidad en la crítica sobre las cualidades tanto del filme como de la interpretación.

No mucho después llegó el reconocimiento internacional, cuando recogió su óscar a la mejor interpretación femenina de reparto por su papel de Hana en The English Patient (El paciente inglés). Su composición de la joven enfermera canadiense durante la invasión aliada de Italia, que queda al cuidado del quemado y atormentado “paciente inglés” consiguió algunas de las escenas más emotivas del cine que he visto en la gran pantalla, haciendo de esta película, con la colaboración necesaria del resto del elenco, una de mis favoritas de toda la historia del cine.

La atormentada viuda del compositor que representa en Tres colores: Azul enamoró a muchos espectadores.

Hana, con su uniforme de campaña de las fuerzas auxiliares de sanidad canadienses en Italia, se refugia ante uno de las estresantes situaciones que le harán replantearse que hace ella en esta guerra.

Obviamente no voy a repasar todas las películas que he visto de la actriz, sólo aquellas que más significativas me parecen. Por lo tanto, daré ahora un salto para encontrarla convertida en una especie de “bruja buena” que con su hija es llevada por el viento hasta un conservador pueblo de la campiña francesa, donde embrujará a todos no con sortilegios ni cosas de estas, sino con su encanto natural y sus dulces de chocolate. Por estamos hablando de Chocolat, una película adaptación de la novela del mismo título de Joanne Harris, una película que aunque no alcance el nivel de las anteriores es una delicia de ver, y que nos muestra a una Juliette Binoche que progresivamente va aceptando su entrada en papeles de mujer más madura. Tranquilamente. Sin grandes alharacas.

Esta película reivindica notablemente la figura femenina, y cuenta con otras excelentes actrices en su reparto, de las cuales en algún momento iré hablando. Nuevamente colabora con Lena Olin.

La itinerante madre Vianne Rocher abre su chocolatería en el ficticio Lansquenet-sur-Tannes, en algún lugar del centro de Francia, alterando la tranquila y ordenada vida de sus conservadores habitantes.

Cerraré mi repaso por la cinematografía de esta excelente y guapísima actriz francesa, una de mis preferidas de todos los tiempos, con el último filme que estrenó en las pantallas españolas durante el pasado otoño. Copie conforme (Copia certificada) es un drama matrimonial, en el que nunca sabemos qué es real y que es representado, en el cual una madura Binoche da un recital de intensidad dramática en la interpretación. Una demostración que tenemos actriz para rato, y que seguiremos disfrutando de su elegancia interpretativa, de su hermosura, y del buen cine que trae consigo. Que así sea.

Por las calles de una ciudad de la Toscana italiana, una mujer en los cuarenta, cuyo nombre no llegaremos a conocer, arrastra a su hijo preadolescente en su papel de madre que sufre otros conflictos íntimos que conoceremos durante el filme.

[Oscars 2011] Jennifer Lawrence; impresionante novedad e incógnita de futuro

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En esta serie sobre las actrices candidatas a los recientes premios de la Academia de Hollywood, comencé por la ganadora y luego he seguido por orden de edad y veteranía en la profesión. Llego por lo tanto a la quinta y última candidata al premio a la mejor actriz en papel protagonista, que es la más joven con diferencia ya que sólo tiene 20 años, y aun tendría menos en el momento de rodar la película que la ha colocado en el punto de mira de los aficionados al cine. Se trata de Jennifer Lawrence.

Esta actriz justifica también que al principio de esta serie intercalase una entrada para establecer paralelismos entre distintas carreras de actrices que comentaron muy jóvenes. Porque estamos ante otra actriz que comenzó su carrera como adolescente, y de repente se ha convertido en una actriz muy prometedora, pero con muchas dudas de por dónde podrá tirar.

Siendo una chica guapa, su primer papel importante en un largometraje fue en The Burning Plain (Lejos de la tierra quemada), un drama fronterizo de amores adúlteros interraciales, en el que hacía el mismo personaje que Charlize Theron. Lawrence lo interpretaba como una adolescente de dieciséis años, mientras que Theron asumía el personaje cuando ya frisaba los treinta. Evidentemente, la elección de la joven adolescente se vio condicionada en gran medida por el aspecto físico de la actriz. Así que nos podemos hacer una idea de que es una chica realmente mona.

Mariana (Jennifer Lawrence) pertenece a una familia de norteamericanos de origen anglosajón en la que dos generaciones seguidas de mujeres mantienen tormentosas relaciones con hombres de otra familia de origen mejicano.

Esta primera gran incursión en la pantalla grande, en un papel muy dramático, fue acogida con cierta frialdad por los medios críticos y por el público. A mí la película me gustó, aunque reconozco que estaba rodada con cierta frialdad. Le faltaba una cierta chispa para reflejar un mundo de amores prohibidos y conflictos familiares e interétnicos. Pero el filme tenía su interés y las interpretaciones, a mi entender, eran bastante más que razonables. Creo que la joven Lawrence salió airosa en este primer gran envite interpretativo.

La joven Mariana observa el resultado de su 'travesura' adolescente, que tendrá unas consecuencias no previstas y que marcarán su vida para siempre.

Con una carrera como actriz de televisión de fondo, Jennifer Lawrence saltó a la fama el año pasado ante el aluvión de críticas positivas para Winter’s Bone, drama rural emplazado en las Ozarks, al sur del estado de Misuri. Dirigido por la realizadora Debra Granik, Lawrence daba vida al personaje protagonista absoluto de esta dura historia. En ella es Ree, una adolescente de diecisiete años, cuyo mayor ambición es alistarse en el ejército para poder abandonar la miseria que le rodea. Mientras tanto se hace cargo del cuidado de sus dos hermanos menores y de su madre enferma mental. Su padre se dedica a los turbios negocios de la elaboración de metanfetamina.

La joven Ree enseña a sus hermanos cómo cazar ardillas con una carabina; una forma como otra cualquiera para aportar proteínas a la mesa cuando el dinero escasea.

Cuando su padre desaparece, y la policía le anuncia que están a punto de perder su casa y sus tierras, ya que han sido utilizadas como aval para la fianza, si no se presenta a juicio en una semana, Ree saldrá en su busca. Y allí se encontrará con un mundo de relaciones de parentesco absolutamente viciadas por la clandestinidad de los negocios sucios de la droga, en el que no podrá confiar en nadie, al mismo tiempo que su propia vida corre peligro si da un paso más del necesario para localizar a su padre.

Los peligros para la joven Ree no son potenciales, sino bien reales; y los sufre en sus propias carnes, de parte de sus duros 'parientes'.

Jennifer Lawrence se carga a cuestas con el peso de la historia, apoyada eventualmente por el más que sólido aporte de algunos secundarios en estado de gracia. La chica muestra que madera de actriz, especialmente para papeles dramáticos no le falta. Es un papel con pocas palabras, muchos silencias, unas cuantas miradas, y todo actitud. Tratándose de interpretar a una chica normal en circunstancias que resultan extraordinarias para la mayor parte de las jóvenes de su edad, considero que su interpretación es más meritoria que la mayor parte de las que competían con ella por los óscars de esta edición. Y yo me hubiera alegrado de que se lo hubiera llevado. Cosa prácticamente imposible, dada la competencia que tenía. Una casi desconocida,… en una producción independiente,… contra un premio cantado,… y una gloria madura a la que se le deben premios,… Difícil de verdad.

Como ya he dicho, la incógnita es qué será de esta excelente actriz en un futuro. Porque a partir de ahora seguro que le llueven ofertas más comerciales. Pero que no necesariamente la harán mejor actriz o le darán la oportunidad de demostrar que ya lo es. Por ejemplo, a lo largo de este año se la podrá ver en una película de superhéroes mutantes, de esas que desde hace unos años vienen inundando las carteleras, resultando todas más o menos iguales… y poco interesantes salvo para los amantes de los pijamas ajustados, las explosiones y otros efectos especiales. En fin… habrá que esperar. Y dejar pasar el tiempo. Espero que sea para bien. Porque la chica me gusta. Desde varios punto de vista, por cierto.

Obviamente una chica guapa, hasta ahora Jennifer Lawrence no ha explotado su atractivo físico, y ha destacado en papeles dramáticos, ausentes de glamour. Creo que este glamour y la calidad no están reñidos; pero qué pocas veces se combinan con eficacia.

Serie Oscars 2011


Natalie Portman

Annette Bening

Nicole Kidman

Michelle Williams

 

[Oscars 2011] Michelle Williams, de la televisión ¿al estrellato?…

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Michelle Williams es la cuarta actriz de las que optaron al último óscar que os traigo a estas páginas. Con esta actriz no puedo seguir el mismo esquema que con las dos anteriores. No puedo seleccionar una película emblemática que haya protagonizado. Ni siquiera he visto la película por la que optó al premio, Blue Valentine, puesto que todavía no se ha estrenado en España, ni me consta cuando sucederá tal cosa.

Pero eso no significa que no sea una actriz reconocida. De hecho, no es su primera candidatura a los premios de la Academia de Hollywood, ya que hace algunos años ya optó al premio como actriz de reparto por Brokeback Mountain. Sin embargo, durante años fue fundamentalmente conocida por ser una de las protagonistas de un conocida serie de televisión orientada al público adolescente y jóvenes universitarios, Dawson’s Creek (Dawson crece).

Michelle Williams entre los principales protagonistas de Dawson's Creek, una serie de la que vi algún episodio esporádicamente, sin que me atrajese mucho. Por un lado, me había hecho demasiado mayor con respecto al público al que se dirigía esta serie, y por otro, siempre me parecieron un grupo de adolescentes que eran unos pedantes de mucho cuidado. Con la posible excepción de Jen, el personaje de Williams, que siempre fue el que mejor me cayó.

Pasar de ser una actriz de televisión, más o menos bien considerada, y más si eres muy joven, a una carrera de éxito en el cine, no parece un objetivo fácil. Y en cualquier caso, en una actriz que yo considero muy interesante como Michelle Williams aprecio una serie de obstáculos para llegar al estrellato. Veamos cuáles pueden ser:

El primer largometraje en el que recuerdo a la actriz, hay algún otro anterior cuya actuación no recuerdo aunque estaba allí, fue The Station Agent. Una historia pequeñita en torno a las relaciones humanas que me gustó mucho, realmente. Cine independiente, de este que vende poco, pero que cada vez me convence más por su autenticidad.

En primer lugar, procede de la televisión como actriz adolescente. Aunque en los últimos años han aparecido nuevas series de televisión que han supuesto buenas opciones para el lucimiento actoral, es más frecuente que intérpretes consagrados en el cine obtengan peritas en dulce televisivas que al revés.

Otro aspecto a destacar es que es una actriz monilla pero no un bellezón al uso. Recibe una atención mediática que es una ínfima parte de la que reciben otras actrices mediocres, o que apenas merecen el apelativo de actrices, pero que se convierte en objeto de deseo sexual.

La torturada esposa que no puede asumir la condición sexual de su marido es el papel más destacado que le he visto. Realmente, me gustó mucho. No se llevó el óscar; pero si lo hubiera conseguido, hubiese sido justo.

Ha deambulado por el cine independiente o arriesgado. Lo cual también puede producir un cierto encasillamiento sobre el tipo de cine que puede hacer. De hecho, cuando se ha metido en alguna aventura de cine más comercial, la cosa le ha salido algo rana. De hecho, la película por la que ha sido candidata al óscar recientemente, fue calificada como para mayores de 17 años en EE.UU. por sus escenas sexuales. Y eso, allí, es muy malo comercialmente.

En un momento dado, fue más famosa por ser la ex y madre del hijo del malogrado Heath Ledger que por su propia carrera artística. Y eso es algo que quita protagonismo.

A su favor tiene algo fundamental. Y es que es buen actriz. Yo sinceramente lo aprecio así. Y a mí, además, me resulta muy atractiva. Es lo que tiene esto del star system. Que no sólo te prendas de la calidad artística. Pero bueno. Todo eso es opinable.

Fui a ver Deception (La lista) con mucho interés por su presencia en el elenco. Pero la sensación al salir fue acorde con el título original en inglés. La película fue un bodrio de mucho cuidado, aunque Michelle salía realmente guapa.

Serie Oscars 2011


Natalie Portman

Annette Bening

Nicole Kidman

Jennifer Lawrence

[Oscars 2011] Nicole Kidman, rodando en una nave, sin decorados, ni… nada…

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Sigo con la tercera entrega de la serie dedicada a las actrices que han sido candidatas a los óscars que se entregaron hace unos días. Si en la primera entrega dábamos un repaso a la trayectoria de la ganadora, desde sus primeros papeles como preadolescente hasta su triunfo actual, en la segunda nos centrábamos en una película característica, aunque algo maldita, de la candidata. Para la protagonista de hoy, seguiré un esquema similar a esta última. Pero en lugar de una película característica, hablaré de su participación en una película sumamente poco característica. Ni de la actriz, que es Nicole Kidman, ni de casi nadie. Hablaremos de Dogville, del danés Lars von Trier.

En el momento de interpretar el papel protagonista de Dogville, encontramos a una Nicole con su belleza natural, todavía poco retocada; o por lo menos eso aparenta.

En cuanto a la sinopsis de la película, tras escuchar un tiroteo, Tom (Paul Bettany), hijo del médico de Dogville, una población rural de las montañas de algún lugar de Estados Unidos, se encuentra con Grace (Nicole Kidman) que le solicita hospitalidad en el pueblo. La comunidad del pueblo es muy cerrada pero aceptan a Grace durante un periodo de prueba. A cambio, para mostrar que es persona de buena voluntad, le piden que les ayude con pequeñas tareas domésticas, lo cual hace gustosamente, siendo aceptada finalmente por la comunidad.

La película se rodó en una nave industrial, con un escenario reducido a su mínima expresión, con una población esquemática.

Sin embargo, las cosas cambian para Grace el día en que llega una orden de búsqueda de la policía sobre ella. Los vecinos de Dogville, que se han acostumbrado a la comodidad de tenerla para que haga las tareas que ellos consideran molestas, deciden no entregarla. Pero a cambio, cada vez le exigen más y durante más tiempo, lo cual la va sumiendo en una situación de servidumbre.

Con el tiempo, incluso se verá asaltada sexualmente. Primero violada y luego prostituida contra su voluntad por los hombres del pueblo. Se ve atada y confinada. Se ha convertido en una esclava. Finalmente, aparecen unos gángsteres en el pueblo. Grace es la hija del jefe, que buscaba huir de esa vida. Abandonará la población, pero previamente, los gángsteres acabarán con la vida de todos los habitantes y la borrarán del mapa.

Grace (Nicole Kidman) se enamora, o cree hacerlo, del hipócrita Tom (Paul Bettany).

Producida con un reparto de ilustres secundarios pero con unos medios sumamente austeros, ya que se rodó en una nave, con unos mínimos y esquemáticos decorados, Von Trier comenzaba de este modo una trilogía de película de las que lleva dos, y que buscan la crítica de los aspectos más hipócritas de la sociedad americana. La desconfianza hacia el extraño, la esclavitud, la violación de los derechos individuales de las minorías, son algunos de los temas que se tratan en este peculiar e interesante filme, que recomiendo vivamente.

Los abusos de los ciudadanos de Dogville hacia Grace (Nicole Kidman) llegan hasta la violación y la esclavitud sexual.

Kidman, participando en este tipo de películas trató de dar una patina de prestigio a su carrera como intérprete. Sin embargo ha sido muy irregular en los últimos años, con una mala selección de papeles. Y ha sido más noticia por sus apaños estéticos, su miedo a envejecer, que por desarrollar sus capacidades como actriz. De alguna forma, es una de las actrices para quienes ganar un óscar, ella lo hizo por Las horas en 2002, es como una maldición. Este año ha vuelto a ser considerada por su trabajo en Rabbit Hole, película que todavía no se ha estrenado en España. Por su bien, y el de los aficionados al cine, esperemos que vuelva a ser la interesante actriz que fue en otros tiempos. A pesar de su especial belleza nunca ha sido una de mis favoritas, pero reconozco que ha tenido sus momentos. Eso sí.

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Natalie Portman

Annette Bening

Michelle Williams

Jennifer Lawrence

[Oscars 2011] Annette Bening, y la película que llegó con un año de retraso

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Recientemente dediqué una entrada de estas memorias a Natalie Portman, y lo hice por los méritos propios de la actriz. Pero también coincide que ha sido la ganadora del Oscar a la mejor actriz protagonista en la gala de los 83º premios de la Academia de Hollywood. He decidido que en los próximos días, empezando por hoy, dedicaré una entrada a cada una de las actrices candidatas a este premio. Y lo haré recordándolas por una de sus películas. Que no tiene porque ser la mejor, o la más conocida. Sino aquella que me parece digna de un comentario por el motivo que sea. Y voy a empezar por la que es mi favorita de las cinco. No la favorita para el premio, que no lo era en este caso. Pero sí mi favorita con carácter general.

Candidata al óscar en cuatro ocasiones, tres de ellas en la categoría de actriz principal y una de ellas en la de actriz de reparto, mi primer recuerdo cinematográfico de Annette Bening fue en Valmont, adaptación de la novela de Choderlos de Laclos, Les liaisons dangereuses, novela que narra utilizando el género epistola un duelo libertino entre dos miembros de la nobleza del siglo de las luces.

Annette Bening compone en Valmont una Marquesa de Merteuil que, aparte de su malignidad intrínseca, nos aparece alegre, vivaracha, muy seductora, con una sonrisa absolutamente irresistible.

Pero la película tuvo desde su estreno un tremendo hándicap. Un año antes se estrenó Las amistades peligrosas, dirigida por Stephen Frears, realizada con una producción realmente lujosa, y con un reparto en estado de gracia que se convertiría en un clásico del cine. Ya les llegará el día a sus actrices protagonistas en que aparecerán por estas páginas. De momento dejémoslas de lado. Premiada con varios óscars, y candadita a algunos más, planeo siempre como una negra sombra sobre el estreno de Valmont.

La picardía en los movimientos y en las actitudes que imprimió a su personaje Annette Bening contrastaban con la frialdad y distancia de la "otra" Marquesa de Merteuil.

En estas condiciones, la película dirigida por Milos Forman tuvo un recibimiento de crítica y público mucho más frío que el que se le dispensó a su predecesora. Y desde mi punto de vista, de forma totalmente inmerecida. En mi opinión, esta tercera versión de la novela de Choderlos de Laclos (hubo una primera versión francesa de los años 50, ambientada en una época contemporánea) tenía tanto méritos como su predecesora inmediata. Aunque queda a discreción de cada uno preferir uno u otro enfoque a la hora de narrar la historia, ya que las diferencias desde este punto de vista son notables.

La marquesa (Annette Bening) con Cecile de Volanges (Fairuza Balk), joven adolescente, que será descarriada por las maquinaciones de los dos protagonistas.

Pero centrémonos en el personaje y en la interpretación de la Bening. Su composición de la maquiavélica Marquesa de Merteuil es radicalmente distinta de la que pudimos ver un año antes. Con un físico más atractivo, una mujer más joven, más vivaz, con más chispa, más sensual que su predecesora, iluminaba la pantalla como lo ha seguido haciendo sistemáticamente en cuantas películas ha actuado.

Merteuil (Annette Bening) conversa en los jardines de Madame de Rosemonde con la que será su principal rival, a pesar de su candidez y puritanismo; Madame de Tourvel, interpretada por Meg Tilly.

Pero si en la historia de amores, libertinaje, traiciones y celos que constituyen las justamente denominadas ‘relaciones peligrosas’ es importante la marquesa, no lo son menos el resto de los personajes. Por supuesto, su oponente masculino, el Vizconde de Valmont, que da título a la película de Forman, y que es interpretado por el entonces prácticamente desconocido para el gran público Colin Firth. Curiosamente el último ganador del óscar a la mejor interpretación masculina protagonista. Quizá este es uno de los aspectos en los que peor compite la película con su predecesora, ya que el ‘otro’ Valmont, estuvo realmente en estado de gracia. El resto del reparto, fundamentalmente las oponentes femeninas de la marquesa, son actrices que no han alcanzado la fama y el reconocimiento de las que interpretaron sus personajes un año antes. Pero he de reconocer que tanto Meg Tilly como Fairuza Balk estaban plenamente convincentes en sus papeles.

Una de las escenas más conocidas de la historia, el encuentro entre Valmont y Merteuil, con esta última metida en su bañera.

Para finalizar, no me queda sino recordar que el tiempo ha dado a la protagonista de la película y de esta entrada de hoy el justo reconocimiento que siempre ha merecido, aunque no sea en forma de estatuilla del eunuco dorado, premio que se le resiste. Pero en las dos últimas décadas, Annette Bening ha sido una de las actrices más competentes y más atractivas, tanto físicamente como en el feeling que desprende del panorama cinematográfico mundial. Y a sus 52 años sigue en plena forma y dando guerra. Y que sea por muchos años.

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Natalie Portman

Nicole Kidman

Michelle Williams

Jennifer Lawrence

De niña a mujer (II): susurrando a los caballos, a los cincuentones, a los pintores,…

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Si el primer recuerdo que tengo de la primera actriz de esta serie fue cuando tenía 13 años, aproximadamente los mismos tenía Scarlett Johansson cuando la vi por primera vez en la pantalla grande, acompañando a Kristin Scott Thomas y Robert Redford en El hombre que susurraba a los caballos, dirigida por este último. Un drama no del todo acertado en el que interpretaba a una niña preadolescente, que sufre un accidente montando a caballo, que le supone perder la pierna, la autoestima, y casi, el caballo. Pero la joven Scarlett tenía una cierta experiencia ya ante las cámaras cuando rodó esta película. Anuncios publicitarios y algunas series de televisión figuraban ya en su joven currículo.

La joven Scarlett con Robert Redford, luchando por recuperar a su caballo.

La niña, ya convertida en adolescente, fue haciendo en películas que no pasarán a la historia del cine, o en papeles muy limitados. No tuvo la suerte o no supo seleccionar papeles más selectos como la joven Natalie. Hasta que una de las directoras punteras del cine independiente la escogió para protagonizar una pequeña joya sobre la soledad y la complejidad de las relaciones humanas, Lost in Translation. Junto con su interpretación en La joven de la perla, rodada el mismo año, pero estrenada algo después, supuso el descubrimiento que al parecer de muchos reunía tres cualidades notables: talento, juventud y belleza.

 

Perdida en la traducción y en Tokio, bajo la lluvia, nunca estuvo más interesante; desde todos los puntos de vista.

Fue una explosión mediática, y empezó a inundar las revistas, tanto las de entretenimiento como las destinadas al público masculino, siendo designada por estas últimas en diversas ocasiones como una de las mujeres más deseadas del planeta. Sin embargo, su carrera cinematográfica empezó a ser irregular. En el lado de lo positivo, papeles dignos en Una canción del pasado, o en las dos películas que le ofreció Woody Allen. Estuvo especialmente bien en su papel dramático en Match Point, donde explotaba tanto sus capacidades interpretativas como su voluptuosidad física.

Woody Allen le dio la oportunidad en Match Point de que se había hecho adulta, capaz de mostrar pasión y drama; y qué guapa estaba la condenada.

En el lado negativo, su aparición en mediocres comedias románticas, en malas películas de ciencia ficción, en una desafortunada tercera colaboración con Woody por tierras catalanas,… Incluso compartió protagonismo en un drama de época con Natalie Portman interpretando a la menos conocida de las hermanas Bolena,… Pero la película resultó francamente floja y no aportó gran cosa a su carrera.

En los últimos tiempos, siente preferencia por los superhéroes de tebeo; la ropa ajustada le queda bien, y los emolumentos serán sustanciosos... supongo.

Si el comienzo de estas dos actrices a las que hemos esta mini serie de entradas fue muy similar, soy de la opinión que el rumbo de ambas carreras ha ido divergiendo. Y mientras la jerosolimitana ha alcanzado el cénit momentáneo de su carrera con su premio de la Academia de Hollywood, está todavía por ver si la rubia de ascendencia danesa es capaz de encarrilar de nuevo su rumbo y ofrecernos buenas interpretaciones. Porque lo de estar buena, tarde o temprano, se le acabará. Y si te he visto, no me acuerdo. Todo es cuestión de tiempo. Claro, que todavía es joven, y los fotógrafos y las marcas de moda se la rifan. Actuar, últimamente no actúa gran cosa en cuanto a calidad, pero vender, vende un montón.

A mí me gustaría mucho que volviera la chica sencilla que se perdió en Tokio.

Pero a muchos nos gustaría que volviese la chica de Tokio,... o en lo que se convirtiese cuando se fuese haciendo mayor.