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Tres, sólo tres interpretaciones le he visto… y cómo me gusta Carey Mulligan

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A decir verdad, en el momento de escribir esta entrada, es una actriz todavía muy joven. Aún le faltan unos días para cumplir los 26 años. Sin embargo, Carey Mulligan ya ha causado impacto en el mundo del cine. Por dos motivos. Por la solidez de sus interpretaciones, y por el encanto físico y personal que irradia. Tiene todo lo necesario para haber arrasado en cualquier otra época. Pero esta que vivimos… no es como antes. Y a lo mejor eso también es bueno. En cualquier caso, a mí me parece una de las actrices jóvenes más interesantes de la actualidad.

Mi primer conocimiento de sus capacidades vienen de la televisión. Sí. Porque hay países en el mundo donde ser actor o actriz de televisión no es sinónimo de mediocridad. Y fue en el que es considerado por muchos, incluido yo mismo, el mejor episodio de Doctor Who desde que se renovó esta franquicia televisiva en 2005. El episodio titulado Blink. Una historia en el que el protagonista y acompañantes tenían muy poca presencia. Un episodio de transición pensado para rellenar mientras el reparto habitual rodaba otros capítulos más complejos e importantes en el arco argumental de la serie.

Los malos de ese episodio, los ángeles llorones (weeping angels), han disfrutado de otras oportunidades en la serie, convirtiéndose en unos de los malos favoritos del personal. Pero nunca hemos disfrutado de nuevo de la presencia de la encantadora Sally Sparrow.

Carey Mulligan, como Sally Sparrow, presentaba el equilibro perfecto entre la fragilidad de su aspecto adolescente y la determinación con que se enfrenta a los peligros propios del universo del Doctor.

Además, la buena de Sally tiene que enfrentarse a unos de los malos más conseguidos y aterradores de la franquicia; el episodio, más que de ciencia ficción, se puede considerar de terror y suspense, y tiene un guion magnífico, una obra maestra del aprovechamiento de las paradojas del viaje en el tiempo.

Tras alguna aparición en el cine en la que pasó desapercibida, por ser papeles secundarios, llegó su gran oportunidad al obtener el papel protagonista de An Education (Una educación). La dinámica, vivaz y romántica adolescente que es seducida por un caradura mucho mayor que ella, y que debe aprender por las malas determinadas lecciones de la vida fue un hallazgo para todos los amantes del cine. Le supuso una candidatura al óscar, y una lluvia de oportunidades que todos esperamos que sepa aprovechar.

Jenni, la adolescente perfecta, buena hija, estudiosa, bien integrada en el medio escolar,... pero con pajaritos románticos en la cabeza que le llevarán a complicarse la vida.

Se comparó a la actriz con Audrey Hepburn en este filme; la juventud, el físico delicado, y su transformación de chica corriente en joven sofisticada y hermosa, hicieron inevitables las comparaciones. Sin embargo, yo las veo como dos actrices con caracteres y capacidades distintas. Y en ambos casos, positivas.

Sin embargo, donde a mí particularmente me cautivo y me conmovió fue interpretando el papel de Kathy H. en la adaptación cinematográfica de la novela de Kazuo Ishiguro, Never Let Me Go (Nunca me abandones). En una historia que se desarrolla en una sociedad distópica, donde los “donantes” no se consideran siquiera como seres humanos, la actriz compone un personaje lleno de humanidad, de sensibilidad y de atractivo. Se come literalmente al resto del reparto, donde encontramos nombres mucho más consagrados. Y aunque la película no ha alcanzado una gran repercusión mediática, ni ha atraído tampoco en demasía a público y crítica, merece la pena verse sólo por verla actuar a ella.

La capacidad de amar y de empatizar de Kathy H. llega al público gracias a la más que notable interpretación de Carey Mulligan en este complejo papel, en una compleja historia.

La genuina sensación de indefensión, de desamparo, cuando los dos 'donantes' enamorados alcanzan la total comprensión de lo que son y representan en la sociedad enferma en la que viven, es capaz de conmover el ánimo más curtido.

A partir de aquí sólo nos queda esperar. Esperar a que los buenos papeles le sigan persiguiendo. Y poder disfrutar de esta excelente actriz británica durante muchos, muchos años. Seguro que sí.